Habían pasado muchas cosas esa noche, la mayoría no eran nuevas, sino sombras de la noche anterior. Casi hasta parecía que había sido una sola gran noche, larguísima, interminable, agotadora, tan agotadora. Todavía no podía entender bien todo lo que había pasado, lo que aún estaba pasando. Y estaba ahí, acercándome al final, al fin, en el taxi, pensando en porqué el conductor había decidido tomar esa ruta llena de esquinas, en vez de ir por las avenidas.
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